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Diego Martínez
Lora
Los cuentos que yo les cuento a mis hijos
diego@diegomartinezlora.com ©Diego Martínez
Lora 2010
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Pepón, el elefante, nuestro héroe.
Pepón era un elefante privilegiado. Vivía en nuestra casa. Nos habíamos acostumbrado a su presencia voluminosa porque lo habíamos criado desde muy pequeño. Le construimos una cama especial en un cuarto adaptado para su tamaño. Cuando salía de su habitación rozaba un poco en la entrada con su pesado cuerpo que remecía la casa. Nosotros ya no nos asustábamos con ninguno de sus exagerados movimientos, ni menos con los barritos que daba cuando se asustaba por las noches mientras soñaba. Bramaba a veces por cualquier cosa. Le gustaba mucho que le cepilláramos el lomo y sus orejas. Sabía muy bien abrir su propia nevera que estaba en su habitación, allí le dejábamos la comida de cada día. Pepón devoraba la enorme carga de vegetales que una camioneta del mercado de hortalizas cada mañana dejaba en la puerta de nuestra casa. A la hora de beber Pepón se metía en su casa de baño, y con la trompa abría una ducha donde caían gruesos chorros de agua. Bebía hasta hartarse y se bañaba entusiasmadamente.
Los fines de semana que nos quedábamos todos en casa, Pepón se alegraba mucho porque sabía que nosotros le dábamos cosas ricas para comer. Se tendía a nuestro lado en la sala de la televisión y con su trompa nos agarraba los pies haciéndonos reír.
Una madrugada en que nos olvidamos de conectar la alarma antirrobos Pepón dormía lindamente en su cuarto con la puerta abierta. Un ladrón entró por una de las ventanas del corredor principal y poco antes de que se atreviera a revisar los cajones de los armarios de nuestra sala, Pepón soltó un pedo, de esos que suenan como trombones gigantes y mal afinados. El ladrón no tuvo tiempo de llevarse nada y huyó despavorido. La casa hasta tembló. Eso fue lo que las cámaras de seguridad registraron y que nosotros vimos después, porque en su momento no nos despertamos. Ya estamos tan acostumbrados a los sonidos de Pepón, por eso ni nos percatamos de la violación de nuestro domicilio. Ese Pepón se volvió nuestro gran héroe. Nos salvó de un robo.
10-03-2010